Diseño y activación de un piloto de retorno de textil en 10 tiendas de cuatro grandes operadores de distribución (El Corte Inglés, Decathlon, Auchan y Continente): experiencia física en tienda y activación digital.
Cuatro grandes operadores de distribución —El Corte Inglés, Decathlon, Auchan y Continente— abrieron sus tiendas a un piloto, coordinado por APED para anticipar la futura regulación de retorno textil: que el cliente devuelva en tienda la ropa que ya no usa y que se reutilice o recicle en vez de acabar en el vertedero.
Un programa así solo funciona si el consumidor se implica y las marcas ven retorno. Overview trabajó con los operadores para diseñar lo que hace funcionar un piloto así: la experiencia en tienda y digital que potencia la entrega de prendas.


La recogida se diseñó como una experiencia de tienda, no como un punto de residuos: un contenedor integrado en el recorrido del cliente, sin fricción para la operativa, con branding y señalética propios y formación a los equipos.
El piloto se desplegó en 10 tiendas —cinco en el Grande Porto, cinco en la Grande Lisboa— de El Corte Inglés, Decathlon, Auchan y Continente.
La logística inversa y el triaje se confiaron a operadores especializados —Veolia, Insertega y LIPOR—, de modo que la complejidad técnica quedara invisible para el cliente.
La demanda se activó con el mismo cuidado que la experiencia física. Un estudio del consumidor portugués (1.000 respuestas) calibró la campaña antes de lanzarla, en lugar de asumir hábitos.
La activación combinó activos de comunicación en tienda, web y redes con una capa digital de feedback: un QR en el contenedor para escuchar al consumidor de forma continua y ajustar sobre la marcha.
La decisión clave fue el modelo de incentivos —sorteos por participar, desvinculados del consumo.

El objetivo del piloto era exigente: que el textil recogido encontrara su mejor destino y casi nada acabara en el vertedero. El diseño priorizó reutilizar las prendas en buen estado y, después, reciclar las fibras, dejando la valorización energética como último recurso.
En seis meses se recogieron 15 toneladas de textil usado —la prueba de que el modelo funciona y puede replicarse como base de un sistema nacional.
Una parte menor, la no apta para reutilizar ni reciclar, se transformó en una colección cápsula, piezas de arte y mobiliario de tienda, como muestra visible de la circularidad.